Esta soy yo, Patricia Fernández, nacida en Madrid en el año 1984, fundadora de Lencería Flor de Loto.

Junto a mi, mi hija Claudia, nacida en 2011, razón por la que decidí montar esta empresa.

A continuación os cuento como surgió.

La idea nace de la propia necesidad de un producto (lencería de tallas grandes) y la dificultad para cubrir la misma por la falta de empresas en España que se dediquen a comercializarlo.

Siempre he sido una persona con mucho pecho y me resultaba muy difícil encontrar sujetadores que me quedasen bien, que no se me clavasen por todas partes a los dos días y con los que no se me escapase nada por ningún sitio. Es más, pensaba que eso no existía y que era yo la que estaba mal hecha. Pero veía en la tele gente que se operaba y se ponían mucho y los sujetadores les quedaban bien, o incluso actrices, famosas y demás con bastante peso o pecho y que aparentemente lo llevaban todo bien recogido. ¡ En algún sitio tenían que conseguir la talla adecuada!

Más tarde, al quedarme embarazada vi que tenía un problema y tenía que solucionarlo ya que estaba en un periodo en el que debía cuidarme y buscar la comodidad y el confort que tanto necesitaba, ya que de ello dependía la salud de mi espalda y también la salud emocional.

Pero sobre todo el problema aumentaba en la lactancia, y eso es lo que me impulsó a buscar

en internet.

Tiendas físicas había algunas pero de difícil localización y con muy poco stock y variedad (a lo mejor ofrecen unos o dos productos en tallas grandes) y tiendas virtuales sólo encontré dos pero con poca  variedad de productos donde elegir.

Así que me conforme con los únicos dos modelos que me ofrecía una de ellas, sin poder siquiera elegir el color, pero me encontré con un producto que se adaptaba perfectamente a mí, con el que me sentía cómoda y que cumplía la función para la que lo necesitaba en ese momento: criar a mi bebe en las mejores condiciones.

Una vez encontrada la solución a un problema tan importante, decidí que debía hacerlo llegar a toda persona que lo necesitase y se encontrase en mi misma situación.

Cada vez hay más personas con pechos grandes y espaldas no tan grandes y la mayoría de las empresas aún no fabrican tallas adecuadas para esas personas, que se tienen que conformar con lo poco que hay en el mercado aun no sintiéndose cómodas ni con el producto ni consigo mismas.

Tal y como dice Ali Cuddy en su libro “Crecí sin encontrar sujetadores que me quedasen bien y pensando que el problema era mío. Fue muy desalentador. Una vez encontré un sujetador que se me ajustaba perfectamente, que cambió mi postura y mi autoestima y lo veo que en las relaciones que tengo con otras mujeres. Hay una conexión tremenda entre cómo una mujer se siente consigo misma y lo a gusto que se encuentra con su sujetador”.

Yo también pienso que encontrar una prenda de lencería con la podamos estar cómodas puede favorecer nuestra autoestima y nuestras relaciones con los demás por lo que proporcionar este bienestar y esta forma de vida es mi principal objetivo.


Volver arriba